17 de mayo-18 de agosto de 1996

Timoteo Pérez Rubio

Comisario: Antonio Franco Domínguez.

La exposición, de carácter antológico, coincidió con la celebración del primer centenario del nacimiento del artista, y tuvo por objeto documentar su trayectoria profesional y el proceso de su obra, sólo parcialmente conocido hasta la fecha. Se organizó en dos partes: la primera reunió cincuenta cuadros pertenecientes a los distintos períodos de toda su carrera, recogiendo muestras de sus inicios como paisajista influenciado por el impresionismo; su inclinación hacia ese movimiento de retorno al orden surgida a raíz de su viaje a Italia en la década de los veinte o, tras su exilio en Brasil, los paisajes de la selva realizados en este país. La segunda parte mostró, a través de paneles explicativos, reproducciones de documentos de la época, fotografías, etc. su actuación en la defensa del Patrimonio Nacional y en la evacuación del Museo del Prado, en la que jugó un destacado papel.

Timoteo Pérez Rubio había sido nombrado por el gobierno de la República presidente de la Junta Central del Tesoro Artístico Nacional y desde ese cargo dirigió las tareas de reagrupamiento de obras de arte procedentes de iglesias, museos, etc., protección de monumentos frente a los bombardeos y, sobre todo, la evacuación de centenares de obras procedentes del Museo del Prado, Palacio Real, El Escorial y otros museos e instituciones desde Madrid a Valencia.

A partir de aquí las obras evacuadas realizarían un tortuoso periplo huyendo de la destrucción de la guerra. En 1937 se realiza el traslado de Madrid a Valencia. De allí, en marzo y abril de 1938, ante el avance de las tropas franquistas, fueron evacuadas a Cataluña y depositadas en los castillos de Pereleda y Figueras y desde allí, con la ayuda de un recién creado Comité Internacional para el Salvamento de los Tesoros de Arte Españoles (con el que firmó un acuerdo el gobierno español) hasta territorio francés para posteriormente, el 12 de febrero de 1939, ser enviadas a su destino final en Ginebra, hecho éste que provocaría grandes polémicas no sólo en los dos bandos de la España en guerra sino también a nivel internacional. Con el reconocimiento por parte de Francia e Inglaterra del gobierno de Franco con sede en Burgos, éstos reclamaron inmediatamente la devolución de las obras, iniciándose así una controversia entre todas las partes implicadas que terminó con la vuelta a España de las obras en septiembre de 1939, ahora a cargo de los responsables franquistas

 

12 de octubre-30 de noviembre de 1996

Diálogos: Andrés Serrano / Leonel Moura

Comisaria: Rosa Olivares

Primera de la serie de exposiciones que bajo el título genérico de Diálogos planteó el MEIAC como una de las líneas centrales de su programación expositiva. Un enfrentamiento dialéctico entre dos artistas en torno a un tema concreto, una técnica determinada, o un proyecto paralelo, una excusa para presentar paralelamente un diálogo entre artistas cuyo origen sea imprescindiblemente español, portugués o iberoamericano.

La obra de Leonel Moura (Lisboa, 1948) y Andrés Serrano (Nueva York, 1950) se articula alrededor de una diferente utilización de la fotografía como método de trabajo, primer término de este diálogo. Pero más allá de la técnica, la selección de obras expuesta reflejó la diferente posición que cada uno de estos artistas personifica con relación al retrato. Fue el retrato, pues, el tema central de este primer diálogo.

De Leonel Moura se presentaron la instalación "Europa" y siete retratos individuales de filósofos europeos; de Andrés Serrano se expusieron retratos de la serie "Nómadas" y otras obras pertenecientes a distintos ciclos como "KuKluxKlan", "La Iglesia" y "La Morgue", en lo que ha sido sin duda una de las más importante selecciones de la obra de este artista expuesta nunca en España.

 

 5 de octubre-17 de noviembre de 1996

Além da Água: Copiacabana

Comisarios: Mar Villaespesa y Jorge Castanho.

Proyecto multidisciplinar desarrollado en las regiones fronterizas del Alentejo portugués y Extremadura. Além da Água actúa en el terreno de la superación de fronteras, la cooperación y la solidaridad entre los países. En este marco planteó, como metáfora y realidad, una reflexión sobre el agua como fuente de vida, unión y frontera y sus implicaciones sociales y medioambientales. Para ello se presentó en el MEIAC la propuesta del Colectivo Gratis (Victoria Gil, Kirby Gookin, Federico Guzmán y Robin Khan), Além da Água: Copiacabana, que consistió en una exposición de obras de pequeño formato de más de trescientos artistas de todo el mundo, entre los que se encontraban Lawrence Weiner, Francesc Torres, Mon Montoya, Javier Baldeón, Glenn Branca, Patricio Cabrera, Joâo Mota, Chema Cobo, Rufino Mesa, Barbara Ess, Guerrilla Girls, Hetie Jones, Rogelio López Cuenca, Tom Otterness, Judite dos Santos, Pedro G. Romero ...

La exposición contó con fotocopiadoras y aparatos reproductores de audio y vídeo a disposición del público, estando el visitante invitado tanto a añadir materiales al proyecto como a llevarse a casa una copia personalizada de la exposición. Se celebraron talleres con diferentes colegios para componer con mensajes, dibujos o copias de las obras un tablón de anuncios flotante que toma la forma de una bellota de corcho gigante. Esta bellota fue botada en el río Guadiana el día 16 de noviembre en Puente Ajuda (punto de frontera entre los dos países), donde se realizaron una serie de actividades sociales, culturales y medioambientales. El proyecto se completó con una serie de intervenciones en distintas localidades alentejanas por parte de artistas portugueses

 

 

14 de diciembre de 1996-9 de febrero de 1997

Ecos de la materia

Comisario: José Ramón Dánvila.

Cuarenta obras de artistas españoles y portugueses reunió esta exposición con la pretensión de crear un debate entre los materiales tradicionales y los más nuevos, entre las distintas posibilidades del uso de los mismos y la categoría de los respectivos resultados. A partir de la materia la exposición pasaba revista a una serie de opciones conceptuales y prácticas que en realidad suponían un resumen bastante aproximado de lo que está pasando hoy día en el arte, las corrientes y tendencias.

Desde otro punto de vista, la pretensión también de establecer comparaciones en cuanto a las distintas utilizaciones conceptuales o prácticas de los materiales, sobre todo para indicar algunas claves del trabajo de los artistas. En su conjunto, la exposición se planteó en función de la divergencia, la complementariedad o la convergencia y creó una oportunidad para el debate que afectaba más al concepto que a la propia disciplina.

Los artistas participantes fueron: Ana Laura Aláez, Helena Almeida, Chema Alvargonzález, Cristina Ataide, José María Báez, Gerardo Burmester, Pedro Cabrita Reis, Pedro Calapez, Carmen Calvo, Rui Chafes, José Pedro Croft, Salomé Cuesta, Paulo Feliciano, Angela Ferreira, Fernanda Fragateiro, Marisa González, Pello Irazu, Ana Jotta, Julio Juste, Eva Lootz, Joâo Louro, Mitsuo Miura, Jorge Molder, Juan Luis Moraza, Leonel Moura, Juan Muñoz, Paloma Navares, Miquel Navarro, Ana Teresa Ortega, Alberto Peral, Graça Pereira Coutinho, Paulo Quintas, Miguel Angelo Rocha, Joana Rosa, Manuel Sáiz, Gerardo Sigler, Antonio Sosa, Juan Uslé, Julia Ventura y Darío Villalba.

 

 21 de febrero-20 de abril de 1997

Diálogos: La Casa de la Memoria
Florentino Díaz / Carlos Capelán.

Comisario: Fernando Castro Flórez.

 Segunda exposición del ciclo Diálogos que se planteaba, en este caso, entre Carlos Capelán y Florentino Díaz, un artista uruguayo y otro extremeño. Capelán está considerado como uno de los artistas latinoamericanos de más proyección internacional, tanto en sus cuadros y dibujos como en sus instalaciones ha planteado una reflexión sobre el lugar del hombre en un mundo de mapas y fronteras cambiantes, cuando los discursos sobre el multiculturalismo y el postcolonialismo comienzan a desarrollarse. Por su parte Florentino Díaz ha tenido, en los últimos años, un importante reconocimiento, entrando a formar parte de importantes colecciones nacionales, hasta convertirse en uno de los artistas más sólidos y coherentes de su generación.

El problema estético que une a Carlos Capelán y Florentino Díaz está adecuadamente recogido en el título "La Casa de la Memoria", aludiendo el diálogo a la distancia del "País natal", tanto como a la construcción del ámbito íntimo, a esos muebles y cosas cotidianas en las que encontramos sutiles huellas de nuestras pasiones y angustias. La casa existe como un recuerdo en la pintura, el dibujo, la escultura o el ambiente tridimensional, en obras de gran contundencia visual y singular evocación poética.

 

 21 de junio-21 de septiembre de 1997

Diálogos en Clave Ornamental.
Guillermo Pérez Villalta/Pedro Proença.

Comisario: Santiago B. Olmo.

Esta exposición reunió la obra pictórica más directamente implicada con cuestiones y problemas de carácter ornamental del arista español Guillermo Pérez Villalta y el portugués Pedro Proença, y tuvo la intención de aportar algunas claves al problema de lo ornamental en la pintura, desde la obra precisa y concreta de estos dos artistas. Ambos artistas utilizan un lenguaje basado en la figuración, asumiendo los elementos de lo ornamental como herramientas básicas de narración. En la obra de ambos la ornamentación ha constituido un interés y una preocupación nuclear pero, además, tanto lo ornamental como lo decorativo ha sido utilizado por ambos, de manera crítica y analítica, como herramientas y materiales que han servido para estructurar algunos de los elementos que más caracterizan su pintura.

Pérez Villalta ensaya en obras de pequeño formato la profusión de elementos ornamentales, abordando lecturas estilísticas y formales que funcionan como un repertorio de emblemas cuya lectura puede ser aislada o seguir los hilos conductores de despliegues temáticos. Proença, por su parte, desarrolla una iconografía relacionada con las orlas decorativas de la gráfica barroca, de gran hermetismo en los símbolos. Su aproximación a lo ornamental es menos elaborada, con un desarrollo de obras que se prolongan como cenefas que parecen no tener fin, dejándose llevar por el hilo conductor de un dibujo que incesantemente genera imágenes.

 

 4 de septiembre-31 de octubre de 1997

Ex Mater. Proyecto para un Parque Museo Virtual

Comisario: António Cerveira Pinto.

El museo virtual es el resultado de una iniciativa del artista y crítico portugués Antonio Pinto Cerveira promovida por el Aula Do Risco, un centro de formación artística avanzada aparecido en Lisboa en 1993. El leit-motiv del proyecto respondía a la necesidad de imaginar un nuevo tipo de museo para el próximo siglo. Un museo que fuera capaz de recoger la historia del arte portugués posterior a los años 60, particularmente los autores de tradición conceptual y las obras especialmente difíciles de catalogar y conservar fuera de contextos museológicos vanguardistas y que fuese, por otra parte, un suministrador de información adaptado a las circunstancias de producción y usufructo del arte en un planeta cada vez más dependiente de redes globales de comunicación multimedia interactiva.

Partiendo de esa premisa el proyecto evolucionó hacia un programa más ambicioso configurando un auténtico parque temático, situado en Montemor-o-Novo donde se respeta la naturaleza, cuyo núcleo duro sería un museo virtual eventualmente interconectado a través de red con instituciones similares en el resto del mundo.

En la exposición se podía hacer una visita virtual al museo, contemplar las maquetas del proyecto o contemplar obras de arte virtual a través de conexiones con Internet.

 

9 de mayo de 1997

Nuevas adquisiciones
de la Colección Permanente.

Se presentaron al público las últimas adquisiciones destinadas a la colección permanente del MEIAC, con dos obras de Godofredo Ortega Muñoz y una obra de Isaías Díaz. El resto fueron obras de artistas latinoamericanos contemporáneos, coincidiendo con la edición dedicada al arte latinoamericano de la feria ARCO: Fronteras y Conflictos (Miguel Angel Ríos), Minnie (Liliana Porter), Por arriba de Kalunga Batalla (José Bedia), The Morgue (Knifed To Death I y II) (Andrés Serrano), Cabalgata (Germán Venegas), Hombre al mar (Francis Alÿs)

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6 de febrero-10 mayo de 1998

Manuel Ocampo: Yo también soy pintura.

Comisario: Fernando Huici.

Nacido en Filipinas, de ascendencia en parte española, formado artísticamente y nacionalizado en los Estados Unidos, Ocampo fue uno de los nombres consagrados en el balance internacional de la anterior Documenta de Kassel, y su pintura ha sido presentada en numerosos museos y galerías, tanto en Europa como en el continente americano. El discurso desarrollado por la obra de Ocampo tiene, en todo caso, una relación muy estrecha con el paradigma histórico de la pintura española, por cuanto su proceso de reflexión y sus referencias inconográficas, se centran esencialmente en torno al universo emblemático del arte de la Contrarreforma, horizonte hacia el que se remonta, partiendo desde su herencia tardía en los estereotipos de la imaginaria religiosa popular filipina. En relación con ese contexto histórico referencial de la iconografía contrarreformista, clave para su propia obra, Ocampo se afincó, transitoriamente, en la Europa meridional. Durante el 96, estuvo pensionado en la Academia americana en Roma, y posteriormente vivió y trabajó en Sevilla, ciudad particularmente clave en relación a los referentes pictóricos de la contrarreforma que, de un modo más discreto, se asocian a la obra de Ocampo.

Resultó particularmente oportuna la realización de una muestra sobre la obra de Ocampo, nombre básico dentro del horizonte internacional de debate más reciente, con un trabajo singularmente relacionado con la memoria de nuestra propia tradición artística, y con el interés añadido de encarnar a una vertiente del tejido de expansión de la cultura de raíz hispánica que, como la filipina, rara vez suele ser evocada, por la inercia que tiende a centrar la atención principal en el continente americano.

La antológica de Manuel Ocampo en el MEIAC se concibió como una revisión sintética de la evolución de su trabajo a lo largo de los noventa, construida a partir de una selección de obras que, en su tramo final, presentó una particular atención a la producción desarrollada durante su coetánea etapa española.

 

 2-30 de abril de 1998

Wolf Vostell: SHOAH 1492-1945.

Exposición de la obra de gran formato Shoah 1492-1945 (270 x 660 cm), además de cinco dibujos preparatorios, la partitura de la Suite Ebraika y otro cuadro con objetos del mismo nombre, realizada por Wolf Vostell en memoria de la expulsión de los judíos españoles por los Reyes Católicos en 1492 y las víctimas del Holocausto nazi. Previamente había sido expuesta en el Palacio Galveias de Lisboa en el marco de la Exposición Universal Lisboa'98.

En palabras del propio autor "el cuadro recordatorio Shoah (gran desgracia) no pudo concluirse hasta 1997, y dibuja un arco entre 1492 y 1945 sin proponerse establecer jerarquías ni valoraciones sobre lo sucedido. Lo que me importa es usar como tema el infinito puente de más de 500 años sobre ese mar de lágrimas de las víctimas sojuzgadas, expulsadas, perseguidas y masacradas. Todos debemos tomar conciencia, también mediante el arte, de la época en que vivimos y cómo fue la historia de los judíos en Europa….mi cuadro, a pesar de la fijación de su tema en el título, es legible universalmente y expresa la tragedia y el gran desastre, todas las víctimas caídas paralelamente en ese lapso de tiempo. ¿Es mejor recordar la historia a través de una obra de arte que no hacerlo!".

 

 14 de mayo-14 de julio de 1998

Eduardo Naranjo:
Grabados para "Poeta en Nueva York".

 Exposición del conjunto de 29 dibujos y 13 grabados de Eduardo Naranjo (Monesterio, Badajoz, 1944), inspirados en la lectura de Federico García Lorca, adquiridos para incorporarlos a los fondos permanentes del museo.

Cinco años (de 1986 a 1991) dedicó Eduardo Naranjo a la realización de esta serie llena de sutilezas, delicadezas, evanescencias y finuras gráficas, de colorido y de luz, en que el grabado se desarrolla con rotunda calidad pictórica.

El difícil proceso de creación seguido queda resumido en estas palabras del artista: "Aún siendo consciente de que la maravillosa forma de expresión y contenido del texto de Lorca tenía la virtud de sugerir miles, infinidad de soluciones imaginativas distintas, mis ideas fueron surgiendo con asombrosa claridad… Ahora sé -entonces no reflexionaba sobre ello- que no ilustraba literariamente los contenidos de los poemas, sino que interpretaba a mi modo el clima general creado anímicamente por el poeta… Al concebir los grabados a todo color, como los veía en mis interioridades de pintor, realicé acuarelas y guaches, obras únicas, que marcarían la pauta de mis ideas y la forma de resolverlas gráficamente. También sería la base primordial, en el momento de elegir y utilizar los tonos en las distintas planchas que, según los temas y sus cromatismos, emplearía en cada grabado. Sería precisamente esto, pensar en color, lo que complicaría mi empeño".

 

 19 de junio-25 de septiembre de 1998

Caribe: Exclusión, fragmentación y paraíso.

Comisarios: Antonio Zaya y Mª Lluïsa Borrás.

En coproducción con la Casa de América de Madrid, y colaboración de la Unión Europea y Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica.

El proyecto consistió en una gran exposición de más de un centenar de obras de distinta tipología, de los más representativos artistas de la zona, que se expresan con un lenguaje propio de la modernidad pero firmemente anclado en la cultura caribeña, y fueron seleccionados de modo que reflejasen la actualidad de las artes plásticas de la región.

Teniendo en cuenta que la delimitación geográfica del Caribe es aún objeto de debate, el proyecto consideraba que el Caribe abarca todos aquellos espacios marítimos y continentales que integran el perímetro geopolítico del área. Una dificultad añadida fue el hecho de no poder obviar la emigración, hoy tan frecuente, de los artistas caribeños a otras latitudes, de modo que no excluyó a aquellos artistas cuyo trabajo tienen evidentes raíces y rasgos caribeños, aunque vivan y trabajen fuera de la zona.

Los artistas incluidos en la muestra fueron: Elvis López, Osaira Muyale (ARUBA); Ras Akyem Ramsay, Annalee Davis (BARBADOS); Abel Barroso, Carlos Garaicoa, Tania Bruguera, Los Carpinteros, Armando Mariño, René Peña, Sandra Ramos, Pedro Álvarez (CUBA); Philip Moore (GUAYANA); Pierre Barra, Mario Benjamín, Edouard Duval-Carrié, Serge Jolimeau (HAITI); David Boxer, Leonard Dayley, Petrona Morrison, Albert Chong (JAMAICA); Ernest Breleur, Serge Goudin-Thébia, Marc Latamie (MARTINICA); Veronica Ryan (MONTSERRAT); Allora y Calzadilla, Charles Juhasz-Alvarado, Antonio Martorell, Hector Méndez Caratini, Freddy Mercado, Dhara Rivera, Arnaldo Roche-Rabell, Belkis Ramírez (PUERTO RICO); Tony Capellán, Marcos Lora-Read, Pascal Meccariello, Soucy de Pellerano, Jorge Pineda, Belkis Ramírez, Fernando Varela (REPÚBLICA DOMINICANA); Winston Branch (SANTA LUCIA); Chris Cozier, Che Lovelace, Peter Minshall (TRINIDAD TOBAGO)

 

 

 4-22 de febrero de 1999

Fotocarnaval 99

Coordinación: Carolina Martínez.

Trabajos realizados en el Carnaval de 1998 por seis fotógrafos de reconocido prestigio como son Paulo Nozolino, Clemente Bernard, Koldo Chamorro, Migel Río Branco y los extremeños Genín Andrada y Antonio Covarsí que captaron e interpretaron con la cámara diversos aspectos de la fiesta. Centrándose cada uno en torno a una temática sugerida sus trabajos, aunque diferentes, tienen en común el haber huido del tópico, lanzándose a la búsqueda de visiones personales o de aquellas que ante nuestros ojos pasan desapercibidas.

Koldo Chamorro realizó un trabajo sobre el antes del Carnaval; Miguel Rio Branco trató de la luz y el color en el Carnaval, Clemente Bernard se interesó por el sexo en el Carnaval; el trabajo de Paulo Nozolino giró en torno a la soledad; el de Genín Andrada sobre la alegría y el de Antonio Covarsí sobre la máscara.

 

 4-21 de marzo de 1999

Las Hurdes. Un documental de Luis Buñuel

Comisarios: Javier Herrera y Agustín Sánchez Vidal.

La exposición persiguió un doble objetivo: integrar dentro de la colección Permanente del MEIAC al cine, a una película concreta, con unas dimensiones espaciales y temporales muy peculiares y distintivas; otro, de carácter más localista es consecuencia del deseo del MEIAC de ampliar su oferta museográfica, enriqueciendo su colección y el patrimonio cultural anejo, con obras de artistas que desde una óptica universalista ha tenido a cualquier faceta de lo extremeño como objetivo prioritario de sus intereses creativos.

La exposición trataba de introducir al espectador, de una forma eminentemente didáctica, en la complejidad de elementos imaginarios y reales que darían como resultado una película, legendaria dentro del género documental, realizada en 1933 por el cineasta aragonés Luis Buñuel. Se concibe como instalación estable para acompañar la inclusión de la película dentro de la Colección Permanente del Museo.

Se articuló como un recorrido en tres partes que desembocaba en el visionado de la película:

- 1ª. El Pre-texto se concentraba en las láminas del libro de Maurice Legendre, Las Jurdes. Étude de Géographie Humaine de 1927, que sirvió de fuente principal de inspiración para Buñuel.,

- 2ª. El Con-texto se refería a la tradición literaria, imaginaria e iconográfica anterior a Buñuel (fotografías de Venancio Gombau, artículos de Unamuno, reportaje fotográfico del viaje del rey en 1922, etc.).

- 3ª. El Hiper-texto reflejaba la triple dimensión simultánea, imagen-voz en off-música, que se concentra en la película a través de la combinación de fotogramas seleccionados con los textos que les acompañaban y la música de la Cuarta Sinfonía de Brahms que le sirve de fondo.

 

 6-25 de abril de 1999

Abierto a Extremadura.

 

Exposición que recogió las adquisiciones por el MEIAC durante los años 1997, 1998 y 1999 para los fondos de la Colección Extremeña. Estuvieron presentes 45 artistas con un total de 60 obras. La muestra no tenía planteamiento argumental, pero ofreció los resultados palpables de las líneas fundamentales de trabajo que el museo se ha planteado a lo largo de estos años.

Se incluyeron obras históricas como el Retrato de Rosa Chacel, de Timoteo Pérez Rubio, paisajes de Godofredo Ortega Muñoz, el Bodegón de la Mandolina de Isaías Díaz, las fotografías de Eugene Smith sobre Deleitosa (Spanish village) tomadas en la localidad cacereña en 1951, bocetos de murales de Julián Pérez Muñoz y obras de Pablo Palazuelo o el Equipo 57.

Pero el grueso de la exposición estaba formado por las adquisiciones de artistas actuales: Valentín Cintas, Eduardo Naranjo, Javier Fernández de Molina, Hilario Bravo, Arsenio Pérez Caro, Luis Costillo, Mon Montoya, José Mª Larrondo, Alfonso Sánchez Rubio, Damián Flores, Florentino Díaz, Alonso Gil Lavado, Pilar Molinos, Antonio Ángel, Calderón Paredes, Miguel Copón, Salvador Retana, Publio Pérez Prieto y Marta de Gonzalo Pedro Gamonal, Jesús Pizarro, Julián Gómez, Lourdes Murillo, Juan Carlos Lázaro, Andrés Talavero, Pascual Rosado, Alicia Díaz.

No sólo se trató de una exposición de pinturas pues también había presentes obras escultóricas de Ángel Duarte, Rufino Mesa, Olegario Martín o Francisco Antolín; así como películas experimentales de Julián Cuéllar, Rodrigo Pastor y Celestino Coronado; fotografías de Luis Casero, Ceferino López y Manuel Vilches; poemas visuales de Antonio Gómez, vídeos de un happening de Wolf Vostell o maquetas y fotografías de edificios del arquitecto pacense Gerardo Ayala.

 

14 de mayo-28 de agosto de 1999

Juan Barjola. Antológica

Comisario: Miguel Logroño.

Primera gran muestra antológica que se le dedica al pintor extremeño, con más de cien obras representativas de toda la trayectoria de uno de los artistas españoles más importantes del siglo.

Se iniciaba el recorrido con algunas de las obras que presentó en sus primeras exposiciones individuales en Madrid y Bruselas, celebradas entre 1957 y 1960, obras que lo situaban entre la libertad gestual y una deliberada recuperación iconográfica de la realidad. En su larga trayectoria artística ha atravesado diversas etapas, y en ellas se ha interesado por la libertad del color del fauvismo, la libertad del espacio del cubismo y la libertad de gesto del expresionismo.

Barjola nació en Torre de Miguel Sesmero (Badajoz) en 1919, pasó después a Badajoz donde ingresó en la Escuela de Artes y Oficios. De Badajoz se trasladó, en 1943, a Madrid y allí será alumno de una Escuela de Artes y Oficios, de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando o de dibujo en el Círculo de Bellas Artes. También viajará al extranjero para conocer de primera mano las grandes obras de la pintura de todos los tiempos.

En 1957 realiza su primera exposición individual en la Galería Abril de Madrid y desde entonces expondrá con regularidad en las principales galerías de la capital, siendo importantes en estos inicios las del Ateneo (1960 y 1965) y la de las salas de la D. G. de Bellas Artes (1963), de los últimos años las del Museo Español de Arte Contemporáneo (1987) y Fundación Mapfre Vida (1993).

A lo largo de su carrera ha recibido, entre otros muchos, el Premio de la Crítica (1961), el Premio Nacional de Pintura (1963), el de Dibujo (1965), la Primera Medalla de Pintura de la Exposición Nacional de Bellas Artes, el Premio Nacional de Bellas Artes (1985) o la Medalla de Extremadura (1991).

Pictóricamente Barjola continúa la tradición hispánica del expresionismo más desgarrado, conjugada con el lenguaje neofigurativo que caracteriza su trabajo. Sus pinturas están llenas de colorido y contrastes cromáticos, siendo en el grafismo gestual de sus dibujos y en la compleja composición donde queda atrapada la angustia y el drama de sus personajes, ya sean estos perros o prostitutas, niñas o toreros. Sus pinturas, habitadas por seres ambiguos y deformes, reflejan en sus formas distorsionadas los contrastes y desequilibrios que la sociedad genera, un mundo marcado por la violencia, el sufrimiento y la humillación, pero siempre bajo una mirada cargada de fuerza ética y humanidad.

 

 

 24 de marzo-30 de abril de 2000

CIRIA.
Monfragüe, emblemas abstractos sobre el paisaje.

Comisario: Miguel Logroño Leza.

Las pinturas que forman la exposición se dividen en tres grupos diferentes de trabajos: la serie "Monfragüe", la serie "Manifiesto-Monfragüe" y la serie "Máscaras de la mirada-Monfragüe". La primera recurre a una ambientación nocturna, inspirada en una noche en Torrejón el Rubio (localidad enclavada en el corazón del parque natural. Dicha serie se convierte en el centro nuclear del trabajo de José Manuel Ciria durante los meses de preparación de la muestra y, posteriormente, se derrama sobre las otras dos series que el artista mantenía abiertas. El resultado es que las bases plásticas que mostraban dichas series con anterioridad se modifican y mutan sustancialmente al convertirse en paisajes y al incorporar una preocupación latente sobre la utilización de la luz, inexistente hasta ese momento en la producción de este creador.

José Manuel Ciria (Manchester, 1960) se ha convertido en los últimos años en uno de los máximos representantes de la abstracción española. Heredero de nuestra más rica tradición informalista, aúna por un lado una enorme vitalidad en cuanto a la conformación de un lenguaje y un estilo inconfundibles, y por otro, la configuración de un nutrido ideario teórico que sirve como base de sus experimentaciones e investigaciones plásticas. Ciria cuenta en su haber con importantes exposiciones internacionales y trabaja regularmente con galerías de arte de Nueva York, París, Lisboa, Kortrijk (Bélgica), etc., teniendo como representante a la Galería salvador Díaz, de Madrid.

 

 

5 de mayo a 30 de junio de 2000

Helena Almeida

Comisaria: María de Corral

Helena Almeida (Lisboa, 1934) es una de las artistas más interesantes del panorama contemporáneo portugués. Es diplomada en pintura por la Escuela de Bellas Artes de Lisboa y, tras un viaje de estudios a París en 1964, comienza a interesarse por la pintura abstracta y por la representación de volúmenes. Su investigación en este campo artístico la lleva a construir en tres dimensiones. Estos montajes la conducen hacia un arte objetual a través del cual adopta una actitud más conceptual.

La muestra que se puede ver en el MEIAC, presentada como una colaboración entre este museo y el Centro Galego de Arte Contemporánea, es la más amplia que se ha realizado sobre la obra de esta artista en España. Las obras que componen la exposición son el reflejo de más de 20 años de trabajo de esta artista.

Es a partir de los años setenta cuando Helena Almeida se consolida como artista capaz de hacer confluir eficazmente varias disciplinas. Desde ese momento, su trabajo se caracteriza por una acertada hibridación de distintos medios artísticos: fotografía, escenografía, performance y pintura. En sus obras vemos la forma en que su cuerpo, o parte de él, se encuentra alterado por manchas de pintura de color que se superponen a la fotografía en blanco y negro, sugiriendo de esta forma una relación física entre la fotografía y las líneas y colores de la pintura. Muchas de sus obras están compuestas de varias fotografías que representan una acción de gran capacidad narrativa y poética.

Los colores que emplea nunca son casuales, por el contrario, suelen llevar un mensaje implícito: el azul simboliza espacio (Tela habitada, 1976), el color blanco, pureza y purificación (Perdão, 1993), el negro, densidad y ausencia de luz (Negro agudo, 1983) y el rojo, drama y composición (Sin título, 1994-1995).

Helena Almeida ha realizado un gran número de exposiciones individuales y colectivas en Portugal, Bélgica, Francia, Italia, Suiza, Japón o Inglaterra. Sus creaciones están presentes en colecciones como las de la Fundación ARCO, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Centro Galego de Arte Contemporánea o el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo.





6 de Septiembre-31 de Octubre de 2000

Robert Capa



Cara a Cara
Fotografías de Robert Capa sobre la Guerra Civil Española
Comisarios: Catherine Coleman. Richard Whelam

La exposición, organizada por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, y que ahora presenta el MEIAC, se compone de alrededor de 130 fotografías en blanco y negro de Robert Capa (Hungría 1913-Indochina 1954), uno de los fotógrafos de mayor prestigio internacional. Los trabajos corresponden a la década de los años treinta, concretamente el período que cubre la Guerra Civil Española, 1936-1939.
Se ha recogido un valioso conjunto, formado por trabajos sobre la Guerra Civil; fotografías tomadas en el frente y en las principales capitales, una verdadera crónica fotográfica del conflicto. Algunas de estas imágenes pueden ser calificadas de únicas.

Si hay algo que caracteriza la obra de Capa es que ha sabido captar el rasgo humano de las escenas sirviendo además para documentar hechos históricos, en concreto las guerras. Capa ha sido un testigo de excepción de acontecimientos que ha tratado de plasmar con su cámara, pero no es un testigo frío y distante sin todo lo contrario, comprometido en el amplio sentido de la palabra y capaz de dotar a sus trabajos de una gran belleza. Su conocida obra "El miliciano caído", por ejemplo, se ha convertido en todo un símbolo que ya se relaciona directamente con nuestra pasada contienda.

Aspecto poco conocido es la presencia de Capa, Taro y Seymour en el frente de guerra de Extremadura. Con motivo de la exposición que se inaugura y para documentar dicha presencia se ha organizado un seminario con el título "Robert Capa y el reportaje de guerra en el frente de Extremadura", los días 18, 19 y 20 de octubre. Se contará con la presencia de Richard Whelan, catalogador oficial de la obra de Capa y comisario de la muestra, Catherine Coleman, comisaria y conservadora de fotografía del MNCARS, Justo Vila, escritor, Julián Chaves y Matilde Muro, especialista en fotografía.

 

 

diciembre de 2000 – 19 enero de 2001

Jorge Galindo: Patchwork (1996-1998)

La trayectoria de Jorge Galindo, en el reducido panorama de los artistas españoles de su generación que se dedican a la práctica de la pintura le ha hecho merecedor en los últimos diez años, de ser capaz de motivar expectativas y de sensibilizar el interés de un amplio espectro de críticos, instituciones culturales y coleccionistas.

Desde su primera exposición en la Galería Víctor Martín (Madrid 1989), en cuyo catálogo Juan Manuel Bonet hacía una llamada de atención sobre su llegada a los medios expositivos, hasta la muestra individual que presentó en 1999 en el Espacio Uno, del MNCARS, transcurre una década durante la cual se han sucedido una veintena de exposiciones individuales y más de 50 presencias en exposiciones colectivas, fuera y dentro de España, en las que han ido poniéndose de manifiesto unas sorprendentes condiciones para infundir vigor a unas propuestas especialmente enérgicas.



A lo largo de estos diez años el trabajo de Galindo, desarrollado en series a manera de ciclos temáticos de diversidad técnica muy compleja, continuamente renovado en los argumentos y en la investigación formal, a puesto en primer plano aspectos, en parte olvidados, de la práctica artística, tales como la afirmación de la individualidad y la actitud singular ante la pintura como medio de captar la realidad, de interpretarla y contarla.

Durante los años 1996-98 Jorge Galindo realizó la menos difundida de sus series, los Patchwork, objeto de la muestra que ahora se inaugura en el MEIAC. Es la primera ocasión que se ofrece para ver un conjunto de 24 obras de esta serie de gran formato, obras con una intensa unidad interna que revelan la complejidad de los procedimientos que el artista puede llegar a resolver a un ritmo de lucha constante con materiales, ideas, intuiciones y desafíos y que dan testimonio de la prioridad que otorga a la actitud que supone pasar la vida pintando.


Textos catálogo: Aurora García, José María Viñuela, Miguel Logroño, Carlos Vidal.

 

 




Del 19 de enero al 19 de febrero


Poet’s Room: Horacio Sapere

Comisario: Michel Hubert Lépicouché
Horacio Sapere, artista hispano-argentino, vive y trabaja en Mallorca desde el año 1974.


Junto a su labor plástica, conectó desde los años 70 con el mundo del teatro y de la poesía, con acciones en la calle, poesías visuales y edición de libros. El proyecto Poet’s Room surge en 1985 de la necesidad de expresar plásticamente su vivencia en el mundo poético, como sedimento de la memoria después de muchas lecturas. De la serie de pinturas Restos, con una iconografía basada en fragmentos corporales (cabezas, brazos, etc.) de poetas dialogando entre sí, realizó en aquel año un vídeo titulado Poet’s Room, con referencias que van desde la "cabeza" de Dalí hasta la "sangre" de Cocteau y el "cuerpo" de Artaud, quienes, para Horacio Sapere, nunca han dejado de mantener viva la esencia de la poesía.

En 1995 apareció la primera silla de los Poet’s Room, una instalación titulada Autorretrato con cajones y creada para la exposición _ poeta en Buenos Aires, en el Museo de Arte Moderno de la capital argentina. En 1996 presentó el proyecto en la galería BMB de Amsterdam, con ocho sillas que crearon formalmente el primer espacio de Poet’s Room. En 1997, la U.I.B. Universidad de las Islas Baleares organizó otro proyecto del Poet’s Room con doce sillas y la presentación del vídeo creado en 1985. En marzo de 1998, el Centro Cultural Sa Nostra d’Eivissa programó el Poet’s Room III, con la participación del artista Fred Ayer que recitó su poema Obscurity escrito expresamente para esa performance.

El Poet’s Room que escenifica ahora el MEIAC está formado por 86 sillas industriales recicladas y utilizadas como soporte poético, en un espacio de diálogo permanente. El compositor de música Manuel Ignacio Martínez Arévalo (Manacho) ha realizado para esta instalación el espacio sonoro Navegação do Silêncio, apoyándose en las voces de poetas extremeños, franceses, mallorquines y portugueses.


Estarán representados, entre otros, los poetas extremeños Diego Doncel, Álvaro Valverde, Ada Salas, María José Flores, Ángel Campos Pámpano, José Antonio Zambrano, Basilio Sánchez o Luciano Feria.
Entre los poetas portugueses están Al Berto, José Agostinho Baptista, Eugenio de Andrade, José Tolentino Mendonça, Manuel António Pina, Nuno Júdice, Sophia de Mello Breyner Andresen, Pedro Tamen y Helberto Helder.

Esta exposición, para la que se ha editado un catálogo bilingüe español-portugués, itinerará posteriormente a la Casa Fernando Pessoa de Lisboa entre el 19 de abril y el 30 de mayo.

 

FOTOGRAFÍAS DEL CARNAVAL 2001

Durante los días del Carnaval se convoca en Badajoz a un grupo de fotógrafos que por un lado tengan una percepción espacial del mundo del Carnaval o de ciertos comportamientos que suceden en carnaval, y por otro que su mirada se caracterice pro tener una calidad determinada. Más allá de la forma, del aspecto externo de su trabajo nos interesa el que sus trabajos vayan más allá de lo evidente, más lejos de lo que sólo es una primera impresión, con una voluntad de ahondar, de comprender el porqué de las cosas.

El resultado de estos trabajos es objeto al año siguiente de una exposición. Esta edición que comenzó en febrero de 2000 ha contado con la presencia de siete fotógrafas y, como siempre, a cada una de ellas se les asignó un tema dentro del Carnaval, no con voluntad de limitar su mirada sino con el afán de ofrecer en conjunto una visión lo más amplia y variada posible. Finalmente y como es deseable y suele suceder en estos casos, cada cual ha hecho su propia y personal interpretación.

Ouka Leele, encierra a veinte de los personajes que se fue encontrando con su pequeña Polaroid, en una caja de luz. Encierra en Carnaval en su propio mundo fantasioso, creativo y surrealista.

Flor Garduño, reinventa incluso su propio estilo fotográfico, experimentando con un fotomontaje en el que entran Badajoz y sus personajes dentro de un pequeño juego de la oca.

Morgana Vargas Llosa aporta una mirada más clásica, cerca de la anécdota de la narración, de la curiosidad y de la sorpresa. La narración la cuenta a través de los ojos de una niña que sueña o imagina lo que es el Carnaval.

África Guzmán observadora tranquila de los espacios humanos del Carnaval. Pequeños rincones, pequeños fragmentos de un carnaval luminoso y masivo.
Teresa Benítez cercano al realismo sucio, riza el rizo de lo casi tenebroso y oculto que hay dentro del Carnaval, un mundo extraño y sugerente que produce en algunas imágenes cierta turbación con seres extraños y confusos.

Isabel Muñoz, explora la sensualidad que hay dentro del Carnaval con los retratos de sus personajes cuidadosamente escogidos, una vez más la búsqueda de la sensualidad la convierten en una "voyeur" descarada. Y una invitación además a muchos otros personajes que se atrevieron a posar dentro de su escenario que ahora nos enseña en cuarenta imágenes.

MĒ José Montero, clásica, muy correctamente y con imágenes muy sugerentes y envidiablemente realizadas hace al igual que Morgana una narración fotográfica centrándose en un grupo de gente preparándose para la noche carnavalesca distinguiendo muy bien la anécdota de lo obvio y lo esencial.

16 de marzo a 29 de abril de 2001

SURREALISMO EN PORTUGAL 1934-1952


ANTONIO PEDRO

Comisarios: MĒ Jesús Ávila y Perfecto Cuadrado
Organización: Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo. (MEIAC), Badajoz. Museu do Chiado, Lisboa.
Fechas de itinerancia: Museo do Chiado, 24 de mayo a 23 de septiembre de 2001.


Dos fechas marcan los límites cronológicos del Surrealismo Portugués: 1934, año en que António Pedro realiza el primer cuadro surrealista, Le crachat embelli, y en que comienzan a entrar a través de su producción plástica y literaria cuestiones de naturaleza surrealista, y 1952, año en que podemos considerar finalizada la intervención de grupos, Grupo Surrealista de Lisboa y grupo Os Surrealistas, que se inició en 1947 y 1949, respectivamente. Entre los nombres representados se encuentran artistas y escritores cruciales de la cultura portuguesa de las décadas de los cuarenta y cincuenta, pintores como António Dacosta, Marcelino Vespeira, Fernando de Azevedo, escultores como Jorge Vieira, fotógrafos como Fernando Lemos, dibujantes como Artur do Cruzeiro Seixas, poetas como António Maria Lisboa, Pedro Oom, Fernando Alves dos Santos, Henrique Risques Pereira y aquellos en que literatura y artes plásticas convergen en una acción continuada y prolífica como António Pedro, Alexandre O’Neill, Mário Henrique Leiria y Mário Cesariny.

 


MARIO-HENRIQUE LEIRIA

 

El hecho de conseguir, por primera vez, el acuerdo conjunto de todos los protagonistas implicados y plantearse como un abordaje conjunto de dos campos, íntimamente unidos en la práctica y hasta ahora siempre estudiados de manera independiente, literatura y artes plásticas, hacen de esta exposición la primera gran exposición sobre Surrealismo portugués.

 


FERNANDO DE AZEVEDO

 

La exposición reunirá, en Badajoz y Lisboa, cerca de 175 obras provenientes de colecciones particulares y públicas. Entre las primeras destacan las colecciones de los propios artistas e escritores y entre las colecciones públicas se incluyen obras del Museu do Chiado, de la Fundación Calouste Gulbenkian, de la Fundación Cupertino de Miranda y de la Biblioteca Nacional. La exposición se organiza en varios núcleos que abordan dos momentos cronológicos: el primero de introducción del movimiento entre 1934 y 1947, el segundo, de resurgimiento del Surrealismo, conforme al renacer internacional que experimenta después del regreso de Breton del exilio americano. Por otra parte, este período es diferenciado de acuerdo con diferentes cuestiones abordadas en los trabajos plástico y literario y que van desde la idea de dépaysement, belleza convulsiva y encuentro fortuito, pasando por la utilización de soportes ya existentes, por la ocultación de imágenes para crear otras nuevas (procedimiento que tuvo un particular desarrollo en Portugal), por el Surrealismo abstracto, por el automatismo, por los cadavres-exquis y composiciones colectivas, hasta llegar a un núcleo en que la confluencia de imagen y palabra se concretiza sobre un soporte común. La exposición será acompañada por un catálogo bilingüe, en portugués y español. Incluye un ensayo sobre artes plásticas de María Jesús Ávila y otro sobre literatura de Perfecto Cuadrado, en los que son abordadas también las zonas de confluencia entre ambas áreas. El catálogo se completa con los textos más importantes de aquellos autores que escribieron sobre el Surrealismo en Portugal desde su aparición: José-Augusto França, Rui Mário Gonçalves, Pedro Lapa, Bernardo Pinto de Almeida, entre otros.