
17 de mayo-18 de
agosto de 1996
Timoteo Pérez Rubio
Comisario: Antonio
Franco Domínguez.

La exposición, de carácter
antológico, coincidió con la celebración del
primer centenario del nacimiento del artista, y tuvo por objeto documentar
su trayectoria profesional y el proceso de su obra, sólo parcialmente
conocido hasta la fecha. Se organizó en dos partes: la primera
reunió cincuenta cuadros pertenecientes a los distintos períodos
de toda su carrera, recogiendo muestras de sus inicios como paisajista
influenciado por el impresionismo; su inclinación hacia ese
movimiento de retorno al orden surgida a raíz de su viaje a
Italia en la década de los veinte o, tras su exilio en Brasil,
los paisajes de la selva realizados en este país. La segunda
parte mostró, a través de paneles explicativos, reproducciones
de documentos de la época, fotografías, etc. su actuación
en la defensa del Patrimonio Nacional y en la evacuación del
Museo del Prado, en la que jugó un destacado papel.

Timoteo Pérez
Rubio había sido nombrado por el gobierno de la
República presidente de la Junta Central del
Tesoro Artístico Nacional y desde ese cargo
dirigió las tareas de reagrupamiento de obras
de arte procedentes de iglesias, museos, etc.,
protección de monumentos frente a los
bombardeos y, sobre todo, la evacuación de
centenares de obras procedentes del Museo del Prado,
Palacio Real, El Escorial y otros museos e
instituciones desde Madrid a Valencia.
A partir de
aquí las obras evacuadas realizarían un
tortuoso periplo huyendo de la destrucción de
la guerra. En 1937 se realiza el traslado de Madrid a
Valencia. De allí, en marzo y abril de 1938,
ante el avance de las tropas franquistas, fueron
evacuadas a Cataluña y depositadas en los
castillos de Pereleda y Figueras y desde allí,
con la ayuda de un recién creado Comité
Internacional para el Salvamento de los Tesoros de
Arte Españoles (con el que firmó un
acuerdo el gobierno español) hasta territorio
francés para posteriormente, el 12 de febrero
de 1939, ser enviadas a su destino final en Ginebra,
hecho éste que provocaría grandes
polémicas no sólo en los dos bandos de
la España en guerra sino también a nivel
internacional. Con el reconocimiento por parte de
Francia e Inglaterra del gobierno de Franco con sede
en Burgos, éstos reclamaron inmediatamente la
devolución de las obras, iniciándose
así una controversia entre todas las partes
implicadas que terminó con la vuelta a
España de las obras en septiembre de 1939,
ahora a cargo de los responsables
franquistas
12 de octubre-30 de
noviembre de 1996
Diálogos: Andrés Serrano
/ Leonel Moura
Comisaria: Rosa
Olivares

Primera de la serie de
exposiciones que bajo el título genérico
de Diálogos planteó el MEIAC como una de
las líneas centrales de su programación
expositiva. Un enfrentamiento dialéctico entre
dos artistas en torno a un tema concreto, una
técnica determinada, o un proyecto paralelo,
una excusa para presentar paralelamente un
diálogo entre artistas cuyo origen sea
imprescindiblemente español, portugués o
iberoamericano.

La obra de Leonel
Moura (Lisboa, 1948) y Andrés Serrano (Nueva
York, 1950) se articula alrededor de una diferente
utilización de la fotografía como
método de trabajo, primer término de
este diálogo. Pero más allá de la
técnica, la selección de obras expuesta
reflejó la diferente posición que cada
uno de estos artistas personifica con relación
al retrato. Fue el retrato, pues, el tema central de
este primer diálogo.
De Leonel Moura se
presentaron la instalación "Europa" y siete
retratos individuales de filósofos europeos; de
Andrés Serrano se expusieron retratos de la
serie "Nómadas" y otras obras pertenecientes a
distintos ciclos como "KuKluxKlan", "La Iglesia" y "La
Morgue", en lo que ha sido sin duda una de las
más importante selecciones de la obra de este
artista expuesta nunca en España.
5 de
octubre-17 de noviembre de 1996
Além da Água: Copiacabana
Comisarios: Mar
Villaespesa y Jorge Castanho.

Proyecto
multidisciplinar desarrollado en las regiones
fronterizas del Alentejo portugués y
Extremadura. Além da Água actúa
en el terreno de la superación de fronteras, la
cooperación y la solidaridad entre los
países. En este marco planteó, como
metáfora y realidad, una reflexión sobre
el agua como fuente de vida, unión y frontera y
sus implicaciones sociales y medioambientales. Para
ello se presentó en el MEIAC la propuesta del
Colectivo Gratis (Victoria Gil, Kirby Gookin, Federico
Guzmán y Robin Khan), Além da
Água: Copiacabana, que consistió en una
exposición de obras de pequeño formato
de más de trescientos artistas de todo el
mundo, entre los que se encontraban Lawrence Weiner,
Francesc Torres, Mon Montoya, Javier Baldeón,
Glenn Branca, Patricio Cabrera, Joâo Mota, Chema
Cobo, Rufino Mesa, Barbara Ess, Guerrilla Girls, Hetie
Jones, Rogelio López Cuenca, Tom Otterness,
Judite dos Santos, Pedro G. Romero ...
La exposición
contó con fotocopiadoras y aparatos
reproductores de audio y vídeo a
disposición del público, estando el
visitante invitado tanto a añadir materiales al
proyecto como a llevarse a casa una copia
personalizada de la exposición. Se celebraron
talleres con diferentes colegios para componer con
mensajes, dibujos o copias de las obras un
tablón de anuncios flotante que toma la forma
de una bellota de corcho gigante. Esta bellota fue
botada en el río Guadiana el día 16 de
noviembre en Puente Ajuda (punto de frontera entre los
dos países), donde se realizaron una serie de
actividades sociales, culturales y medioambientales.
El proyecto se completó con una serie de
intervenciones en distintas localidades alentejanas
por parte de artistas portugueses

14 de diciembre de
1996-9 de febrero de 1997
Ecos de la materia
Comisario: José
Ramón Dánvila.

Cuarenta obras de
artistas españoles y portugueses reunió
esta exposición con la pretensión de
crear un debate entre los materiales tradicionales y
los más nuevos, entre las distintas
posibilidades del uso de los mismos y la
categoría de los respectivos resultados. A
partir de la materia la exposición pasaba
revista a una serie de opciones conceptuales y
prácticas que en realidad suponían un
resumen bastante aproximado de lo que está
pasando hoy día en el arte, las corrientes y
tendencias.

Desde otro punto de
vista, la pretensión también de
establecer comparaciones en cuanto a las distintas
utilizaciones conceptuales o prácticas de los
materiales, sobre todo para indicar algunas claves del
trabajo de los artistas. En su conjunto, la
exposición se planteó en función
de la divergencia, la complementariedad o la
convergencia y creó una oportunidad para el
debate que afectaba más al concepto que a la
propia disciplina.
Los artistas
participantes fueron: Ana Laura Aláez, Helena
Almeida, Chema Alvargonzález, Cristina Ataide,
José María Báez, Gerardo
Burmester, Pedro Cabrita Reis, Pedro Calapez, Carmen
Calvo, Rui Chafes, José Pedro Croft,
Salomé Cuesta, Paulo Feliciano, Angela
Ferreira, Fernanda Fragateiro, Marisa González,
Pello Irazu, Ana Jotta, Julio Juste, Eva Lootz,
Joâo Louro, Mitsuo Miura, Jorge Molder, Juan
Luis Moraza, Leonel Moura, Juan Muñoz, Paloma
Navares, Miquel Navarro, Ana Teresa Ortega, Alberto
Peral, Graça Pereira Coutinho, Paulo Quintas,
Miguel Angelo Rocha, Joana Rosa, Manuel Sáiz,
Gerardo Sigler, Antonio Sosa, Juan Uslé, Julia
Ventura y Darío Villalba.
21 de
febrero-20 de abril de 1997
Diálogos: La Casa de la Memoria
Florentino Díaz / Carlos Capelán.
Comisario: Fernando Castro Flórez.

Segunda
exposición del ciclo Diálogos que se
planteaba, en este caso, entre Carlos Capelán y
Florentino Díaz, un artista uruguayo y otro
extremeño. Capelán está
considerado como uno de los artistas latinoamericanos
de más proyección internacional, tanto
en sus cuadros y dibujos como en sus instalaciones ha
planteado una reflexión sobre el lugar del
hombre en un mundo de mapas y fronteras cambiantes,
cuando los discursos sobre el multiculturalismo y el
postcolonialismo comienzan a desarrollarse. Por su
parte Florentino Díaz ha tenido, en los
últimos años, un importante
reconocimiento, entrando a formar parte de importantes
colecciones nacionales, hasta convertirse en uno de
los artistas más sólidos y coherentes de
su generación.

El problema
estético que une a Carlos Capelán y
Florentino Díaz está adecuadamente
recogido en el título "La Casa de la Memoria",
aludiendo el diálogo a la distancia del
"País natal", tanto como a la
construcción del ámbito íntimo, a
esos muebles y cosas cotidianas en las que encontramos
sutiles huellas de nuestras pasiones y angustias. La
casa existe como un recuerdo en la pintura, el dibujo,
la escultura o el ambiente tridimensional, en obras de
gran contundencia visual y singular evocación
poética.
21 de junio-21 de septiembre
de 1997
Diálogos en Clave Ornamental.
Guillermo Pérez Villalta/Pedro Proença.
Comisario: Santiago B.
Olmo.

Esta exposición
reunió la obra pictórica más
directamente implicada con cuestiones y problemas de
carácter ornamental del arista español
Guillermo Pérez Villalta y el portugués
Pedro Proença, y tuvo la intención de
aportar algunas claves al problema de lo ornamental en
la pintura, desde la obra precisa y concreta de estos
dos artistas. Ambos artistas utilizan un lenguaje
basado en la figuración, asumiendo los
elementos de lo ornamental como herramientas
básicas de narración. En la obra de
ambos la ornamentación ha constituido un
interés y una preocupación nuclear pero,
además, tanto lo ornamental como lo decorativo
ha sido utilizado por ambos, de manera crítica
y analítica, como herramientas y materiales que
han servido para estructurar algunos de los elementos
que más caracterizan su pintura.

Pérez Villalta
ensaya en obras de pequeño formato la
profusión de elementos ornamentales, abordando
lecturas estilísticas y formales que funcionan
como un repertorio de emblemas cuya lectura puede ser
aislada o seguir los hilos conductores de despliegues
temáticos. Proença, por su parte,
desarrolla una iconografía relacionada con las
orlas decorativas de la gráfica barroca, de
gran hermetismo en los símbolos. Su
aproximación a lo ornamental es menos
elaborada, con un desarrollo de obras que se prolongan
como cenefas que parecen no tener fin,
dejándose llevar por el hilo conductor de un
dibujo que incesantemente genera
imágenes.
4 de
septiembre-31 de octubre de 1997
Ex Mater. Proyecto para un Parque Museo
Virtual
Comisario:
António Cerveira Pinto.

El museo virtual es el
resultado de una iniciativa del artista y
crítico portugués Antonio Pinto Cerveira
promovida por el Aula Do Risco, un centro de
formación artística avanzada aparecido
en Lisboa en 1993. El leit-motiv del proyecto
respondía a la necesidad de imaginar un nuevo
tipo de museo para el próximo siglo. Un museo
que fuera capaz de recoger la historia del arte
portugués posterior a los años 60,
particularmente los autores de tradición
conceptual y las obras especialmente difíciles
de catalogar y conservar fuera de contextos
museológicos vanguardistas y que fuese, por
otra parte, un suministrador de información
adaptado a las circunstancias de producción y
usufructo del arte en un planeta cada vez más
dependiente de redes globales de comunicación
multimedia interactiva.
Partiendo de esa
premisa el proyecto evolucionó hacia un
programa más ambicioso configurando un
auténtico parque temático, situado en
Montemor-o-Novo donde se respeta la naturaleza, cuyo
núcleo duro sería un museo virtual
eventualmente interconectado a través de red
con instituciones similares en el resto del
mundo.
En la
exposición se podía hacer una visita
virtual al museo, contemplar las maquetas del proyecto
o contemplar obras de arte virtual a través de
conexiones con Internet.
9 de mayo de
1997
Nuevas adquisiciones
de
la Colección Permanente.

Se presentaron al
público las últimas adquisiciones
destinadas a la colección permanente del MEIAC,
con dos obras de Godofredo Ortega Muñoz y una
obra de Isaías Díaz. El resto fueron
obras de artistas latinoamericanos
contemporáneos, coincidiendo con la
edición dedicada al arte latinoamericano de la
feria ARCO: Fronteras y Conflictos (Miguel Angel
Ríos), Minnie (Liliana Porter), Por arriba de
Kalunga Batalla (José Bedia), The Morgue
(Knifed To Death I y II) (Andrés Serrano),
Cabalgata (Germán Venegas), Hombre al mar
(Francis Alÿs)
.

6 de febrero-10
mayo de 1998
Manuel Ocampo: Yo también
soy pintura.
Comisario: Fernando
Huici.

Nacido en Filipinas,
de ascendencia en parte española, formado
artísticamente y nacionalizado en los Estados
Unidos, Ocampo fue uno de los nombres consagrados en
el balance internacional de la anterior Documenta de
Kassel, y su pintura ha sido presentada en numerosos
museos y galerías, tanto en Europa como en el
continente americano. El discurso desarrollado por la
obra de Ocampo tiene, en todo caso, una
relación muy estrecha con el paradigma
histórico de la pintura española, por
cuanto su proceso de reflexión y sus
referencias inconográficas, se centran
esencialmente en torno al universo emblemático
del arte de la Contrarreforma, horizonte hacia el que
se remonta, partiendo desde su herencia tardía
en los estereotipos de la imaginaria religiosa popular
filipina. En relación con ese contexto
histórico referencial de la iconografía
contrarreformista, clave para su propia obra, Ocampo
se afincó, transitoriamente, en la Europa
meridional. Durante el 96, estuvo pensionado en la
Academia americana en Roma, y posteriormente
vivió y trabajó en Sevilla, ciudad
particularmente clave en relación a los
referentes pictóricos de la contrarreforma que,
de un modo más discreto, se asocian a la obra
de Ocampo.

Resultó
particularmente oportuna la realización de una
muestra sobre la obra de Ocampo, nombre básico
dentro del horizonte internacional de debate
más reciente, con un trabajo singularmente
relacionado con la memoria de nuestra propia
tradición artística, y con el
interés añadido de encarnar a una
vertiente del tejido de expansión de la cultura
de raíz hispánica que, como la filipina,
rara vez suele ser evocada, por la inercia que tiende
a centrar la atención principal en el
continente americano.
La antológica
de Manuel Ocampo en el MEIAC se concibió como
una revisión sintética de la
evolución de su trabajo a lo largo de los
noventa, construida a partir de una selección
de obras que, en su tramo final, presentó una
particular atención a la producción
desarrollada durante su coetánea etapa
española.
2-30 de abril
de 1998
Wolf Vostell: SHOAH 1492-1945.

Exposición de
la obra de gran formato Shoah 1492-1945 (270 x 660
cm), además de cinco dibujos preparatorios, la
partitura de la Suite Ebraika y otro cuadro con
objetos del mismo nombre, realizada por Wolf Vostell
en memoria de la expulsión de los judíos
españoles por los Reyes Católicos en
1492 y las víctimas del Holocausto nazi.
Previamente había sido expuesta en el Palacio
Galveias de Lisboa en el marco de la Exposición
Universal Lisboa'98.

En palabras del propio
autor "el cuadro recordatorio Shoah (gran desgracia)
no pudo concluirse hasta 1997, y dibuja un arco entre
1492 y 1945 sin proponerse establecer
jerarquías ni valoraciones sobre lo sucedido.
Lo que me importa es usar como tema el infinito puente
de más de 500 años sobre ese mar de
lágrimas de las víctimas sojuzgadas,
expulsadas, perseguidas y masacradas. Todos debemos
tomar conciencia, también mediante el arte, de
la época en que vivimos y cómo fue la
historia de los judíos en Europa
.mi
cuadro, a pesar de la fijación de su tema en el
título, es legible universalmente y expresa la
tragedia y el gran desastre, todas las víctimas
caídas paralelamente en ese lapso de tiempo.
¿Es mejor recordar la historia a través de
una obra de arte que no hacerlo!".
14 de mayo-14
de julio de 1998
Eduardo Naranjo:
Grabados para "Poeta en Nueva York".

Exposición
del conjunto de 29 dibujos y 13 grabados de Eduardo
Naranjo (Monesterio, Badajoz, 1944), inspirados en la
lectura de Federico García Lorca, adquiridos
para incorporarlos a los fondos permanentes del
museo.
Cinco años (de
1986 a 1991) dedicó Eduardo Naranjo a la
realización de esta serie llena de sutilezas,
delicadezas, evanescencias y finuras gráficas,
de colorido y de luz, en que el grabado se desarrolla
con rotunda calidad pictórica.

El difícil
proceso de creación seguido queda resumido en
estas palabras del artista: "Aún siendo
consciente de que la maravillosa forma de
expresión y contenido del texto de Lorca
tenía la virtud de sugerir miles, infinidad de
soluciones imaginativas distintas, mis ideas fueron
surgiendo con asombrosa claridad
Ahora sé
-entonces no reflexionaba sobre ello- que no ilustraba
literariamente los contenidos de los poemas, sino que
interpretaba a mi modo el clima general creado
anímicamente por el poeta
Al concebir los
grabados a todo color, como los veía en mis
interioridades de pintor, realicé acuarelas y
guaches, obras únicas, que marcarían la
pauta de mis ideas y la forma de resolverlas
gráficamente. También sería la
base primordial, en el momento de elegir y utilizar
los tonos en las distintas planchas que, según
los temas y sus cromatismos, emplearía en cada
grabado. Sería precisamente esto, pensar en
color, lo que complicaría mi
empeño".
19 de
junio-25 de septiembre de 1998
Caribe: Exclusión, fragmentación
y paraíso.
Comisarios: Antonio
Zaya y Mª Lluïsa Borrás.

En coproducción
con la Casa de América de Madrid, y
colaboración de la Unión Europea y
Centro Extremeño de Estudios y
Cooperación con Iberoamérica.
El proyecto
consistió en una gran exposición de
más de un centenar de obras de distinta
tipología, de los más representativos
artistas de la zona, que se expresan con un lenguaje
propio de la modernidad pero firmemente anclado en la
cultura caribeña, y fueron seleccionados de
modo que reflejasen la actualidad de las artes
plásticas de la región.

Teniendo en cuenta que
la delimitación geográfica del Caribe es
aún objeto de debate, el proyecto consideraba
que el Caribe abarca todos aquellos espacios
marítimos y continentales que integran el
perímetro geopolítico del área.
Una dificultad añadida fue el hecho de no poder
obviar la emigración, hoy tan frecuente, de los
artistas caribeños a otras latitudes, de modo
que no excluyó a aquellos artistas cuyo trabajo
tienen evidentes raíces y rasgos
caribeños, aunque vivan y trabajen fuera de la
zona.
Los artistas incluidos
en la muestra fueron: Elvis López, Osaira
Muyale (ARUBA); Ras Akyem Ramsay, Annalee Davis
(BARBADOS); Abel Barroso, Carlos Garaicoa, Tania
Bruguera, Los Carpinteros, Armando Mariño,
René Peña, Sandra Ramos, Pedro
Álvarez (CUBA); Philip Moore (GUAYANA); Pierre
Barra, Mario Benjamín, Edouard
Duval-Carrié, Serge Jolimeau (HAITI); David
Boxer, Leonard Dayley, Petrona Morrison, Albert Chong
(JAMAICA); Ernest Breleur, Serge Goudin-Thébia,
Marc Latamie (MARTINICA); Veronica Ryan (MONTSERRAT);
Allora y Calzadilla, Charles Juhasz-Alvarado, Antonio
Martorell, Hector Méndez Caratini, Freddy
Mercado, Dhara Rivera, Arnaldo Roche-Rabell, Belkis
Ramírez (PUERTO RICO); Tony Capellán,
Marcos Lora-Read, Pascal Meccariello, Soucy de
Pellerano, Jorge Pineda, Belkis Ramírez,
Fernando Varela (REPÚBLICA DOMINICANA); Winston
Branch (SANTA LUCIA); Chris Cozier, Che Lovelace,
Peter Minshall (TRINIDAD TOBAGO)
4-22 de
febrero de 1999
Fotocarnaval 99
Coordinación:
Carolina Martínez.

Trabajos realizados en
el Carnaval de 1998 por seis fotógrafos de
reconocido prestigio como son Paulo Nozolino, Clemente
Bernard, Koldo Chamorro, Migel Río Branco y los
extremeños Genín Andrada y Antonio
Covarsí que captaron e interpretaron con la
cámara diversos aspectos de la fiesta.
Centrándose cada uno en torno a una
temática sugerida sus trabajos, aunque
diferentes, tienen en común el haber huido del
tópico, lanzándose a la búsqueda
de visiones personales o de aquellas que ante nuestros
ojos pasan desapercibidas.
Koldo Chamorro
realizó un trabajo sobre el antes del Carnaval;
Miguel Rio Branco trató de la luz y el color en
el Carnaval, Clemente Bernard se interesó por
el sexo en el Carnaval; el trabajo de Paulo Nozolino
giró en torno a la soledad; el de Genín
Andrada sobre la alegría y el de Antonio
Covarsí sobre la máscara.
4-21 de marzo
de 1999
Las Hurdes. Un documental de Luis Buñuel
Comisarios: Javier
Herrera y Agustín Sánchez
Vidal.

La exposición
persiguió un doble objetivo: integrar dentro de
la colección Permanente del MEIAC al cine, a
una película concreta, con unas dimensiones
espaciales y temporales muy peculiares y distintivas;
otro, de carácter más localista es
consecuencia del deseo del MEIAC de ampliar su oferta
museográfica, enriqueciendo su colección
y el patrimonio cultural anejo, con obras de artistas
que desde una óptica universalista ha tenido a
cualquier faceta de lo extremeño como objetivo
prioritario de sus intereses creativos.

La exposición
trataba de introducir al espectador, de una forma
eminentemente didáctica, en la complejidad de
elementos imaginarios y reales que darían como
resultado una película, legendaria dentro del
género documental, realizada en 1933 por el
cineasta aragonés Luis Buñuel. Se
concibe como instalación estable para
acompañar la inclusión de la
película dentro de la Colección
Permanente del Museo.
Se articuló
como un recorrido en tres partes que desembocaba en el
visionado de la película:
- 1ª. El
Pre-texto se concentraba en las láminas del
libro de Maurice Legendre, Las Jurdes. Étude de
Géographie Humaine de 1927, que sirvió
de fuente principal de inspiración para
Buñuel.,
- 2ª. El
Con-texto se refería a la tradición
literaria, imaginaria e iconográfica anterior a
Buñuel (fotografías de Venancio Gombau,
artículos de Unamuno, reportaje
fotográfico del viaje del rey en 1922,
etc.).
- 3ª. El
Hiper-texto reflejaba la triple dimensión
simultánea, imagen-voz en off-música,
que se concentra en la película a través
de la combinación de fotogramas seleccionados
con los textos que les acompañaban y la
música de la Cuarta Sinfonía de Brahms
que le sirve de fondo.
6-25 de abril
de 1999
Abierto a Extremadura.

Exposición que
recogió las adquisiciones por el MEIAC durante
los años 1997, 1998 y 1999 para los fondos de
la Colección Extremeña. Estuvieron
presentes 45 artistas con un total de 60 obras. La
muestra no tenía planteamiento argumental, pero
ofreció los resultados palpables de las
líneas fundamentales de trabajo que el museo se
ha planteado a lo largo de estos
años.
Se incluyeron obras
históricas como el Retrato de Rosa Chacel, de
Timoteo Pérez Rubio, paisajes de Godofredo
Ortega Muñoz, el Bodegón de la Mandolina
de Isaías Díaz, las fotografías
de Eugene Smith sobre Deleitosa (Spanish village)
tomadas en la localidad cacereña en 1951,
bocetos de murales de Julián Pérez
Muñoz y obras de Pablo Palazuelo o el Equipo
57.

Pero el grueso de la
exposición estaba formado por las adquisiciones
de artistas actuales: Valentín Cintas, Eduardo
Naranjo, Javier Fernández de Molina, Hilario
Bravo, Arsenio Pérez Caro, Luis Costillo, Mon
Montoya, José Mª Larrondo, Alfonso
Sánchez Rubio, Damián Flores, Florentino
Díaz, Alonso Gil Lavado, Pilar Molinos, Antonio
Ángel, Calderón Paredes, Miguel
Copón, Salvador Retana, Publio Pérez
Prieto y Marta de Gonzalo Pedro Gamonal, Jesús
Pizarro, Julián Gómez, Lourdes Murillo,
Juan Carlos Lázaro, Andrés Talavero,
Pascual Rosado, Alicia Díaz.

No sólo se
trató de una exposición de pinturas pues
también había presentes obras
escultóricas de Ángel Duarte, Rufino
Mesa, Olegario Martín o Francisco
Antolín; así como películas
experimentales de Julián Cuéllar,
Rodrigo Pastor y Celestino Coronado;
fotografías de Luis Casero, Ceferino
López y Manuel Vilches; poemas visuales de
Antonio Gómez, vídeos de un happening de
Wolf Vostell o maquetas y fotografías de
edificios del arquitecto pacense Gerardo
Ayala.
14 de mayo-28 de
agosto de 1999
Juan Barjola. Antológica

Comisario: Miguel
Logroño.
Primera gran muestra
antológica que se le dedica al pintor
extremeño, con más de cien obras
representativas de toda la trayectoria de uno de los
artistas españoles más importantes del
siglo.
Se iniciaba el
recorrido con algunas de las obras que presentó
en sus primeras exposiciones individuales en Madrid y
Bruselas, celebradas entre 1957 y 1960, obras que lo
situaban entre la libertad gestual y una deliberada
recuperación iconográfica de la
realidad. En su larga trayectoria artística ha
atravesado diversas etapas, y en ellas se ha
interesado por la libertad del color del fauvismo, la
libertad del espacio del cubismo y la libertad de
gesto del expresionismo.

Barjola nació
en Torre de Miguel Sesmero (Badajoz) en 1919,
pasó después a Badajoz donde
ingresó en la Escuela de Artes y Oficios. De
Badajoz se trasladó, en 1943, a Madrid y
allí será alumno de una Escuela de Artes
y Oficios, de la Escuela de Bellas Artes de San
Fernando o de dibujo en el Círculo de Bellas
Artes. También viajará al extranjero
para conocer de primera mano las grandes obras de la
pintura de todos los tiempos.
En 1957 realiza su
primera exposición individual en la
Galería Abril de Madrid y desde entonces
expondrá con regularidad en las principales
galerías de la capital, siendo importantes en
estos inicios las del Ateneo (1960 y 1965) y la de las
salas de la D. G. de Bellas Artes (1963), de los
últimos años las del Museo
Español de Arte Contemporáneo (1987) y
Fundación Mapfre Vida (1993).
A lo largo de su
carrera ha recibido, entre otros muchos, el Premio de
la Crítica (1961), el Premio Nacional de
Pintura (1963), el de Dibujo (1965), la Primera
Medalla de Pintura de la Exposición Nacional de
Bellas Artes, el Premio Nacional de Bellas Artes
(1985) o la Medalla de Extremadura (1991).

Pictóricamente
Barjola continúa la tradición
hispánica del expresionismo más
desgarrado, conjugada con el lenguaje neofigurativo
que caracteriza su trabajo. Sus pinturas están
llenas de colorido y contrastes cromáticos,
siendo en el grafismo gestual de sus dibujos y en la
compleja composición donde queda atrapada la
angustia y el drama de sus personajes, ya sean estos
perros o prostitutas, niñas o toreros. Sus
pinturas, habitadas por seres ambiguos y deformes,
reflejan en sus formas distorsionadas los contrastes y
desequilibrios que la sociedad genera, un mundo
marcado por la violencia, el sufrimiento y la
humillación, pero siempre bajo una mirada
cargada de fuerza ética y humanidad.

24 de
marzo-30 de abril de 2000
CIRIA.
Monfragüe, emblemas abstractos sobre el paisaje.
Comisario: Miguel
Logroño Leza.

Las pinturas que
forman la exposición se dividen en tres grupos
diferentes de trabajos: la serie "Monfragüe", la
serie "Manifiesto-Monfragüe" y la serie
"Máscaras de la mirada-Monfragüe". La
primera recurre a una ambientación nocturna,
inspirada en una noche en Torrejón el Rubio
(localidad enclavada en el corazón del parque
natural. Dicha serie se convierte en el centro nuclear
del trabajo de José Manuel Ciria durante los
meses de preparación de la muestra y,
posteriormente, se derrama sobre las otras dos series
que el artista mantenía abiertas. El resultado
es que las bases plásticas que mostraban dichas
series con anterioridad se modifican y mutan
sustancialmente al convertirse en paisajes y al
incorporar una preocupación latente sobre la
utilización de la luz, inexistente hasta ese
momento en la producción de este
creador.

José Manuel
Ciria (Manchester, 1960) se ha convertido en los
últimos años en uno de los
máximos representantes de la abstracción
española. Heredero de nuestra más rica
tradición informalista, aúna por un lado
una enorme vitalidad en cuanto a la
conformación de un lenguaje y un estilo
inconfundibles, y por otro, la configuración de
un nutrido ideario teórico que sirve como base
de sus experimentaciones e investigaciones
plásticas. Ciria cuenta en su haber con
importantes exposiciones internacionales y trabaja
regularmente con galerías de arte de Nueva
York, París, Lisboa, Kortrijk (Bélgica),
etc., teniendo como representante a la Galería
salvador Díaz, de Madrid.
5 de mayo a 30 de
junio de 2000
Helena Almeida

Comisaria:
María de Corral
Helena Almeida
(Lisboa, 1934) es una de las artistas más
interesantes del panorama contemporáneo
portugués. Es diplomada en pintura por la
Escuela de Bellas Artes de Lisboa y, tras un viaje de
estudios a París en 1964, comienza a
interesarse por la pintura abstracta y por la
representación de volúmenes. Su
investigación en este campo artístico la
lleva a construir en tres dimensiones. Estos montajes
la conducen hacia un arte objetual a través del
cual adopta una actitud más
conceptual.
La muestra que se
puede ver en el MEIAC, presentada como una
colaboración entre este museo y el Centro
Galego de Arte Contemporánea, es la más
amplia que se ha realizado sobre la obra de esta
artista en España. Las obras que componen la
exposición son el reflejo de más de 20
años de trabajo de esta artista.
Es a partir de los
años setenta cuando Helena Almeida se consolida
como artista capaz de hacer confluir eficazmente
varias disciplinas. Desde ese momento, su trabajo se
caracteriza por una acertada hibridación de
distintos medios artísticos: fotografía,
escenografía, performance y pintura. En sus
obras vemos la forma en que su cuerpo, o parte de
él, se encuentra alterado por manchas de
pintura de color que se superponen a la
fotografía en blanco y negro, sugiriendo de
esta forma una relación física entre la
fotografía y las líneas y colores de la
pintura. Muchas de sus obras están compuestas
de varias fotografías que representan una
acción de gran capacidad narrativa y
poética.

Los colores que emplea
nunca son casuales, por el contrario, suelen llevar un
mensaje implícito: el azul simboliza espacio
(Tela habitada, 1976), el color blanco, pureza y
purificación (Perdão, 1993), el negro,
densidad y ausencia de luz (Negro agudo, 1983) y el
rojo, drama y composición (Sin título,
1994-1995).
Helena Almeida ha realizado un gran
número de exposiciones individuales y colectivas en Portugal,
Bélgica, Francia, Italia, Suiza, Japón o Inglaterra.
Sus creaciones están presentes en colecciones como las de la
Fundación ARCO, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía,
el Centro Galego de Arte Contemporánea o el Museo Extremeño
e Iberoamericano de Arte Contemporáneo.
6 de Septiembre-31 de Octubre de 2000
Robert Capa
Cara a Cara
Fotografías de Robert Capa sobre la Guerra Civil Española
Comisarios: Catherine Coleman. Richard Whelam
La exposición, organizada por el Museo Nacional Centro de Arte
Reina Sofía, y que ahora presenta el MEIAC, se compone de alrededor
de 130 fotografías en blanco y negro de Robert Capa (Hungría
1913-Indochina 1954), uno de los fotógrafos de mayor prestigio
internacional. Los trabajos corresponden a la década de los
años treinta, concretamente el período que cubre la
Guerra Civil Española, 1936-1939.
Se ha recogido un valioso conjunto, formado por trabajos sobre la
Guerra Civil; fotografías tomadas en el frente y en las principales
capitales, una verdadera crónica fotográfica del conflicto.
Algunas de estas imágenes pueden ser calificadas de únicas.
Si hay algo que caracteriza la obra de Capa es que ha sabido captar
el rasgo humano de las escenas sirviendo además para documentar
hechos históricos, en concreto las guerras. Capa ha sido un
testigo de excepción de acontecimientos que ha tratado de plasmar
con su cámara, pero no es un testigo frío y distante
sin todo lo contrario, comprometido en el amplio sentido de la palabra
y capaz de dotar a sus trabajos de una gran belleza. Su conocida obra
"El miliciano caído", por ejemplo, se ha convertido
en todo un símbolo que ya se relaciona directamente con nuestra
pasada contienda.
Aspecto poco conocido es la presencia de Capa, Taro y Seymour en el
frente de guerra de Extremadura. Con motivo de la exposición
que se inaugura y para documentar dicha presencia se ha organizado
un seminario con el título "Robert Capa y el reportaje
de guerra en el frente de Extremadura", los días 18, 19
y 20 de octubre. Se contará con la presencia de Richard Whelan,
catalogador oficial de la obra de Capa y comisario de la muestra,
Catherine Coleman, comisaria y conservadora de fotografía del
MNCARS, Justo Vila, escritor, Julián Chaves y Matilde Muro,
especialista en fotografía.
diciembre de 2000 19 enero
de 2001
Jorge Galindo: Patchwork (1996-1998)

La trayectoria de Jorge Galindo, en
el reducido panorama de los artistas españoles de su generación
que se dedican a la práctica de la pintura le ha hecho merecedor
en los últimos diez años, de ser capaz de motivar expectativas
y de sensibilizar el interés de un amplio espectro de críticos,
instituciones culturales y coleccionistas.
Desde su primera exposición en la Galería Víctor
Martín (Madrid 1989), en cuyo catálogo Juan Manuel Bonet
hacía una llamada de atención sobre su llegada a los
medios expositivos, hasta la muestra individual que presentó
en 1999 en el Espacio Uno, del MNCARS, transcurre una década
durante la cual se han sucedido una veintena de exposiciones individuales
y más de 50 presencias en exposiciones colectivas, fuera y
dentro de España, en las que han ido poniéndose de manifiesto
unas sorprendentes condiciones para infundir vigor a unas propuestas
especialmente enérgicas.
A lo largo de estos diez años el trabajo de Galindo, desarrollado
en series a manera de ciclos temáticos de diversidad técnica
muy compleja, continuamente renovado en los argumentos y en la investigación
formal, a puesto en primer plano aspectos, en parte olvidados, de
la práctica artística, tales como la afirmación
de la individualidad y la actitud singular ante la pintura como medio
de captar la realidad, de interpretarla y contarla.
Durante los años 1996-98 Jorge Galindo realizó la menos
difundida de sus series, los Patchwork, objeto de la muestra que ahora
se inaugura en el MEIAC. Es la primera ocasión que se ofrece
para ver un conjunto de 24 obras de esta serie de gran formato, obras
con una intensa unidad interna que revelan la complejidad de los procedimientos
que el artista puede llegar a resolver a un ritmo de lucha constante
con materiales, ideas, intuiciones y desafíos y que dan testimonio
de la prioridad que otorga a la actitud que supone pasar la vida pintando.
Textos catálogo: Aurora García, José María
Viñuela, Miguel Logroño, Carlos Vidal.

Del 19 de enero al 19 de febrero
Poets Room: Horacio Sapere

Comisario: Michel Hubert Lépicouché
Horacio Sapere, artista hispano-argentino, vive y trabaja en Mallorca
desde el año 1974.
Junto a su labor plástica, conectó desde los años
70 con el mundo del teatro y de la poesía, con acciones en
la calle, poesías visuales y edición de libros. El proyecto
Poets Room surge en 1985 de la necesidad de expresar plásticamente
su vivencia en el mundo poético, como sedimento de la memoria
después de muchas lecturas. De la serie de pinturas Restos,
con una iconografía basada en fragmentos corporales (cabezas,
brazos, etc.) de poetas dialogando entre sí, realizó
en aquel año un vídeo titulado Poets Room, con
referencias que van desde la "cabeza" de Dalí hasta
la "sangre" de Cocteau y el "cuerpo" de Artaud,
quienes, para Horacio Sapere, nunca han dejado de mantener viva la
esencia de la poesía.
En 1995 apareció la primera silla de los Poets Room,
una instalación titulada Autorretrato con cajones y creada
para la exposición _ poeta en Buenos Aires, en el Museo de
Arte Moderno de la capital argentina. En 1996 presentó el proyecto
en la galería BMB de Amsterdam, con ocho sillas que crearon
formalmente el primer espacio de Poets Room. En 1997, la U.I.B.
Universidad de las Islas Baleares organizó otro proyecto del
Poets Room con doce sillas y la presentación del vídeo
creado en 1985. En marzo de 1998, el Centro Cultural Sa Nostra dEivissa
programó el Poets Room III, con la participación
del artista Fred Ayer que recitó su poema Obscurity escrito
expresamente para esa performance.
El Poets Room que escenifica ahora el MEIAC está formado
por 86 sillas industriales recicladas y utilizadas como soporte poético,
en un espacio de diálogo permanente. El compositor de música
Manuel Ignacio Martínez Arévalo (Manacho) ha realizado
para esta instalación el espacio sonoro Navegação
do Silêncio, apoyándose en las voces de poetas extremeños,
franceses, mallorquines y portugueses.
Estarán representados, entre otros, los poetas extremeños
Diego Doncel, Álvaro Valverde, Ada Salas, María José
Flores, Ángel Campos Pámpano, José Antonio Zambrano,
Basilio Sánchez o Luciano Feria.
Entre los poetas portugueses están Al Berto, José Agostinho
Baptista, Eugenio de Andrade, José Tolentino Mendonça,
Manuel António Pina, Nuno Júdice, Sophia de Mello Breyner
Andresen, Pedro Tamen y Helberto Helder.
Esta exposición, para la que se ha editado un catálogo
bilingüe español-portugués, itinerará posteriormente
a la Casa Fernando Pessoa de Lisboa entre el 19 de abril y el 30 de
mayo.
FOTOGRAFÍAS DEL CARNAVAL 2001

Durante los días del Carnaval
se convoca en Badajoz a un grupo de fotógrafos que por un lado
tengan una percepción espacial del mundo del Carnaval o de
ciertos comportamientos que suceden en carnaval, y por otro que su
mirada se caracterice pro tener una calidad determinada. Más
allá de la forma, del aspecto externo de su trabajo nos interesa
el que sus trabajos vayan más allá de lo evidente, más
lejos de lo que sólo es una primera impresión, con una
voluntad de ahondar, de comprender el porqué de las cosas.
El resultado de estos trabajos es objeto al año siguiente de
una exposición. Esta edición que comenzó en febrero
de 2000 ha contado con la presencia de siete fotógrafas y,
como siempre, a cada una de ellas se les asignó un tema dentro
del Carnaval, no con voluntad de limitar su mirada sino con el afán
de ofrecer en conjunto una visión lo más amplia y variada
posible. Finalmente y como es deseable y suele suceder en estos casos,
cada cual ha hecho su propia y personal interpretación.
Ouka Leele, encierra a veinte de los personajes que se fue encontrando
con su pequeña Polaroid, en una caja de luz. Encierra en Carnaval
en su propio mundo fantasioso, creativo y surrealista.
Flor Garduño, reinventa incluso su propio estilo fotográfico,
experimentando con un fotomontaje en el que entran Badajoz y sus personajes
dentro de un pequeño juego de la oca.
Morgana Vargas Llosa aporta una mirada más clásica,
cerca de la anécdota de la narración, de la curiosidad
y de la sorpresa. La narración la cuenta a través de
los ojos de una niña que sueña o imagina lo que es el
Carnaval.
África Guzmán observadora tranquila de los espacios
humanos del Carnaval. Pequeños rincones, pequeños fragmentos
de un carnaval luminoso y masivo.
Teresa Benítez cercano al realismo sucio, riza el rizo de lo
casi tenebroso y oculto que hay dentro del Carnaval, un mundo extraño
y sugerente que produce en algunas imágenes cierta turbación
con seres extraños y confusos.
Isabel Muñoz, explora la sensualidad que hay dentro del Carnaval
con los retratos de sus personajes cuidadosamente escogidos, una vez
más la búsqueda de la sensualidad la convierten en una
"voyeur" descarada. Y una invitación además
a muchos otros personajes que se atrevieron a posar dentro de su escenario
que ahora nos enseña en cuarenta imágenes.
MĒ José Montero, clásica, muy correctamente y con imágenes
muy sugerentes y envidiablemente realizadas hace al igual que Morgana
una narración fotográfica centrándose en un grupo
de gente preparándose para la noche carnavalesca distinguiendo
muy bien la anécdota de lo obvio y lo esencial.
16
de marzo a 29 de abril de 2001
SURREALISMO
EN PORTUGAL 1934-1952

ANTONIO PEDRO
Comisarios:
MĒ Jesús Ávila y Perfecto Cuadrado
Organización: Museo Extremeño
e Iberoamericano de Arte Contemporáneo. (MEIAC), Badajoz. Museu
do Chiado, Lisboa.
Fechas de itinerancia: Museo do Chiado, 24 de
mayo a 23 de septiembre de 2001.
Dos fechas marcan los límites cronológicos del Surrealismo
Portugués: 1934, año en que António Pedro realiza
el primer cuadro surrealista, Le crachat embelli, y en que comienzan
a entrar a través de su producción plástica y
literaria cuestiones de naturaleza surrealista, y 1952, año
en que podemos considerar finalizada la intervención de grupos,
Grupo Surrealista de Lisboa y grupo Os Surrealistas, que se inició
en 1947 y 1949, respectivamente. Entre los nombres representados se
encuentran artistas y escritores cruciales de la cultura portuguesa
de las décadas de los cuarenta y cincuenta, pintores como António
Dacosta, Marcelino Vespeira, Fernando de Azevedo, escultores como
Jorge Vieira, fotógrafos como Fernando Lemos, dibujantes como
Artur do Cruzeiro Seixas, poetas como António Maria Lisboa,
Pedro Oom, Fernando Alves dos Santos, Henrique Risques Pereira y aquellos
en que literatura y artes plásticas convergen en una acción
continuada y prolífica como António Pedro, Alexandre
ONeill, Mário Henrique Leiria y Mário Cesariny.

MARIO-HENRIQUE LEIRIA
El
hecho de conseguir, por primera vez, el acuerdo conjunto de todos
los protagonistas implicados y plantearse como un abordaje conjunto
de dos campos, íntimamente unidos en la práctica y hasta
ahora siempre estudiados de manera independiente, literatura y artes
plásticas, hacen de esta exposición la primera gran
exposición sobre Surrealismo portugués.

FERNANDO DE AZEVEDO
La
exposición reunirá, en Badajoz y Lisboa, cerca de 175
obras provenientes de colecciones particulares y públicas.
Entre las primeras destacan las colecciones de los propios artistas
e escritores y entre las colecciones públicas se incluyen obras
del Museu do Chiado, de la Fundación Calouste Gulbenkian, de
la Fundación Cupertino de Miranda y de la Biblioteca Nacional.
La exposición se organiza en varios núcleos que abordan
dos momentos cronológicos: el primero de introducción
del movimiento entre 1934 y 1947, el segundo, de resurgimiento del
Surrealismo, conforme al renacer internacional que experimenta después
del regreso de Breton del exilio americano. Por otra parte, este período
es diferenciado de acuerdo con diferentes cuestiones abordadas en
los trabajos plástico y literario y que van desde la idea de
dépaysement, belleza convulsiva y encuentro fortuito, pasando
por la utilización de soportes ya existentes, por la ocultación
de imágenes para crear otras nuevas (procedimiento que tuvo
un particular desarrollo en Portugal), por el Surrealismo abstracto,
por el automatismo, por los cadavres-exquis y composiciones colectivas,
hasta llegar a un núcleo en que la confluencia de imagen y
palabra se concretiza sobre un soporte común. La exposición
será acompañada por un catálogo bilingüe,
en portugués y español. Incluye un ensayo sobre artes
plásticas de María Jesús Ávila y otro
sobre literatura de Perfecto Cuadrado, en los que son abordadas también
las zonas de confluencia entre ambas áreas. El catálogo
se completa con los textos más importantes de aquellos autores
que escribieron sobre el Surrealismo en Portugal desde su aparición:
José-Augusto França, Rui Mário Gonçalves,
Pedro Lapa, Bernardo Pinto de Almeida, entre otros.